
sábado, 12 de junio de 2010
domingo, 6 de junio de 2010
Venecia
El 20 de septiembre de 1780 Goethe relata en sus crónicas Viaje a Italia:
"Apresuréme, después de comer, a formar la primera impresión general, y me lancé sin guía, orientándome solo mediante constelaciones, en el laberinto de la ciudad, que, aunque en todas partes la cortan canales y canalillos, vuelven a unirla puentes y pasadizos. No es posible comprender, sin haberla visto, semejante estrechez y aglomeración. En general se puede medir, o poco menos, el ancho de las calles con los brazos extendidos: las estrechas se tropiezan con los codos poniendo las manos en la cintura. Hay algunas más anchas, y de cuando en cuando se encuentra una plazoleta, pero de ordinario todo es estrecho.Facilmente encontré el Gran Canal y el puente Rialto, deun solo arco de mármol blanco: desde arriba la vista es grandiosa. El canal está lleno de cuantos barcos sirven para traer todas las cosas necesarias de la tierra firme y que, por lo común, arriban y descargan en tal lugar. Entre ellos circulan infinidad de góndolas. Hoy en particular, a causa de la fiesta de San Miguel, el aspecto era admirablementes hermos y animado. Si quisiera dar alguna idea, necesitaría tomarlo de más atrás. Las dos partes principales de Venecia, que separa el gran canal, únelas solo el punto de Rialto; mas cuidaron de facilitar y multiplicar las comunicaciones valiéndose de muchas barcas públicas que cruzan en determinados sitios.
Luego de haberme cansado, metime en una góndola y ganoso de procurarme el espectáculo opuesto, dejandolas calles estrechas y tomando la parte Norte del Gran Canal, alrededor de la isla de Santa Clara, llegué a las lagunas entrando por el canal de Giudecca hasta las cercanías de la plaza de San Marcos, y encontréme de repente condueño del mar Adriático, como cada veneciano cree serlo allá recostado en su góndola."
30 de septiembre de 1780:
"Hoy, deseando completar mi idea de Venecia, procuréme un plano. Después de haberlo estudiado algo, subí a la torre de San Marcos, desde donde se goza un espectáculo único. Era al medio día, y lucía el sol tan claro, que veía lo cercano y lo de lejos sin anteoje. La marea cubría las lagunas, y al dirigir la mirada al llmado Lido -lengua estrecha de tierra que las cierra- vi la vez primera el mar, y en él algunas velas. En las lagunas mismas había galeras y fragatas de que deben ser enviadas al Caballero Emo, que hace la guerra en Argel; permanecen ancladas a causa del viento contrario. Las montañas paduanas y vicentinas y la cadena del Tirol, entre Oeste y Norte, cierran de una manera excelente el hermoso cuadro."
1 de Octubre de 1780:
"Todas las calles, hasta en los barrios más excéntricos, son empedradas, a lo menos con ladrillos de canto. Donde es necesario, elcentro levanta un poco, y el agua se recoge en la parte baja, a los lados, yendo a caer en canales cubiertos."
7 de octubre de 1780:
"Habíame preparado para esta noche el famoso canto del Gondolero, que es el Tasso y el Ariosto cantados con una melodía especial. Necesitase realmente prepararlo, porque de ordinario no se presenta; pertenece a las cosas medio extinguidas de los pasados tiempor.
A la luz de la luna subí a la góndola; uno de los cantores iba delante, otro detrás, y comenzaron su canto, alternando en las estrofas. La melodía, conocida gracias a Rousseau, es un término medio entre el recitado y el canto llano; conserva el mismno movimiento sin tener compás. La modulación también es igual; solo cambia según el sentido del verso, y hace una suerte de declamado, lo mismo el tono que la medida.
El espíritu, la vida de aquello, sólo se comprenderá por lo que voy a decir. No sé ni quiero averiguar como se hizo la melodía; baste saber que es muy apropiada a un hombre desocupado, modulando para su propia complacencia, adaptando a estas modulaciones poemas que sabe de memoria. Sentado a la orrilla de una isla, de un canal, con voz penetrante - el pueblo estima, en primer término, la fuerza - hace resonar su canto todo lo lejos que puede. Extiéndese sobre las aguas quietas y a distancia; otro, que conoce la melodía, la oyey contesta entonando el verso siguiente; después, vuelve a comenzar el primero, y así uno es simpre eco de otro. El canto, aunque dure noches enteras, los entretiene sin cansarlos. Cuanto más lejos están, más atractivo tiene la canción. Si el que escucha se halla entre los dos, ocupa lugar apropiado."
8 de octubre de 1780:
"Subí esta tarde a la Torre de San Marcos, habiendo visto las lagunas en su magnificencia, en pleamar, quería contemplarlas ahora, durante el reflujo, en su humildad, siendo necesario unir las dos imágenes para formar idea verdadera. Es cosa singular ver tierra en todas partes donde antes se extendía la llanura transparente. Las islas no son ya sino puntos elevados y cultivados de un gran pantano verde obscuro, donde caracolean bonitos canales. Vense los terrenos pantanosos cubiertos de plantas acuáticas, que paulatinamente y sin cesar los van levantando, a pedsar del flujo y el reflujo que los arrastra y socava, no dejando sosegar la vegetación."
jueves, 3 de junio de 2010
Amalfi



































